SALAS

SALA LILA

A partir del primer año de edad.


Habitualmente en todo este periodo hasta los dos años aproximadamente se denomina a los niños como deambuladores, ya que se caracterizan por sus impulsos motores. Afirma los logros alcanzados en el periodo anterior, haciéndolos mas específicos y en el que adquiere vital importancia el desarrollo de la capacidad de comunicación y comprensión del lenguaje. Se relaciona mas activamente con otros niños, los reconoce y los nombra, aunque todavía los trata como objetos manipulables. Aparecen matices en las actitudes afectivas: los celos, el enojo y la rabia. Puede permanecer más tiempo solo. Es tímido frente a extraños. Imita acciones que causan gracia, en busca de volver a provocar risa en los espectadores. En la última etapa de este periodo, el niño logra adquirir un alto grado de autonomía, por el desarrollo gradual y progresivo de las capacidades afectivas, motoras, intelectuales y sociales. Ya se mantiene de pie y generalmente comienza a dar sus primeros pasos tomado de mano o apoyándose de una baranda y más tarde cuando se sienta seguro lo hará solo. Puede girar estando sentado, se agacha para recoger un objeto. A los 15 meses ya camina con mayor seguridad, iniciando el freno inhibitorio. Es capaz de inclinarse y mirar entre sus piernas. Baila al compás de la música. Sube una escalera gateando. Es capaz de tirar la pelota por encima de su cabeza y patearla si va caminando. Sus juegos preferidos son tomar, arrojar, meter, sacar. Usa varios objetos sin centrarse en ninguno. Le gusta el juego de las escondidas. A los 15 meses será capaz de formar una torre con cubos y luego la volteará. Se entretiene durante lapsos mas prolongados en sus juegos. Explora todo lo que está a su alcance. Toma con pinza digital superior y puede soltar los objetos voluntariamente. Pasa objetos de una mano a otra y agarra un segundo objeto para tener uno en cada mano. Pone, saca, coloca, encima, toma, suelta, arroja, frota, golpea, balancea, agita, arrastra, empuja objetos. Puede rasgar y garabatear. Sus acciones son intencionales y experimentales. Es muy activo. Obedece órdenes sencillas. Señala lo que desea. Da un objeto cuando se le pide de palabra o con el gesto. Mira la expresión del interlocutor. Las primeras palabras que utiliza están relacionadas con sus necesidades básicas, la alimentación, su cuerpo, sus juegos y los otros significativos. Pero aún la misma palabra representa una diversidad de objetos. Comprende mucho más que lo que puede decir. Responde o contesta cuando se lo llama por su nombre.